La historia no tiene desperdicio, y es que tiene todos los tintes para ser recordada como una anécdota, aunque bien es cierto que podría haber terminado en tragedia. Hablamos de la aventura nocturna que un esquiador estonio vivió en la estación italiana de Cerviniacuando, que tras una noche de fiesta y copas, decidió poner rumbo a la habitación de su hotel.

El trayecto, que no debía haberle llevado más de unos minutos, acabó llevándole hasta los 2.400 metros de altura donde encontró refugio en el restaurante Igloo que se encuentra en mitad de las pistas de la estación.

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Según informan desde La Stampa, el estonio completó una ruta de unos 400 metros de ascensión —pasando por pistas de una pendiente considerable— con calzado de calle hasta que se topó con lo que pensaba era su hotel. No consiguió abrir la puerta y lo que hizo fue forzar la cerradura y una vez dentro, tras beberse dos botellas de agua, se quedó dormido en un banco hasta que a la mañana siguiente los trabajadores del restaurante se lo encontraron ‘durmiendo la mona’.

La aventura nocturna no le saldrá barata al estonio, y es que ante su desaparición se activó un protocolo de búsqueda que movilizó a dos unidades de bomberos y un equipo de carabinieri. Gastos que ahora tendrá que asumir él mismo, pero mejor pagar la multa que lamentar un desenlace trágico que sin duda podría haberse dado.

Fuente: as

Comentarios

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rompetarimas16
el 08 de noviembre de 2018 a las 02:26
Peores borracheras y más caras he tenido yo...

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